Todo lo que pude responder fue: Ten buena vida, sé feliz. Y no vuelvas a jugar con nadie...
Y así como hubieron días, en los que agradecí a la vida por ponerte en mi camino, también hubieron noches, dónde maldecí que te hubieses atravesado.
Todo lo que pude responder fue: Ten buena vida, sé feliz. Y no vuelvas a jugar con nadie...
Y así como hubieron días, en los que agradecí a la vida por ponerte en mi camino, también hubieron noches, dónde maldecí que te hubieses atravesado.
No te atrevas a robarme la soledad si no eres capaz de hacerme compañía de verdad.
No sé si es una bendición o una maldición tener esa habilidad para darme cuenta de esos pequeños detalles que me pueden crear una gran decepción.